En la actualidad México vive una época de total y absoluta mediación, somos victimas de los deseos de unos cuantos, el publico ya no es más que simples números en el rating, los círculos de poder disfrutan de poseer el control sobre los mass media, y la cultura de masas solo puede limitarse a hacer uso de la percepción selectiva como uno de sus pocos mecanismos de defensa ante semejante enajenación. Todo esto me lleva a formularme una pregunta fundamental, ¿De quien fregados es la culpa? Y así mismo ésta pregunta me lleva a otra ¿Qué puede hacer la gente pensante para remediar este problema? A lo largo de este trabajo intentare responderlas.
Para comenzar a responder la primera pregunta me gustaría citar una frase que nos ayude a responderla, y la cual adaptaremos al contexto de los mass media “cada pueblo tiene los medios que se merece” creo que ésta frase por si sola podría responder a nuestra pregunta, pero creo también que es mi deber, y el de todo investigador de la comunicación ir mas profundo, desentrañar las verdaderas causas del problema. Para esto me propongo unas preguntas más; ¿Por qué los mexicanos sufrimos la ira de Dios? ¿Qué estaremos pagando para ser un pueblo tan miserable, que merezca unos medios de comunicación tan malos? La respuesta es NO, la verdadera causa de nuestra indigencia mediática no es que los mexicanos seamos inveciles. Es solo que somos el resultado de varios siglos de mala educación; como estamos mal educados, no tenemos cultura, si no tenemos cultura no tenemos identidad, si no tenemos identidad somos un pueblo débil y no podemos defendernos de quienes quieren explotarnos. Si somos un pueblo débil y no podemos defendernos entonces somos blanco fácil para que los malditos políticos hijos de puta vendan al pueblo y nos condenen a permanecer en la mediocridad y el rezago en todos los aspectos de la vida misma. Si vivimos en la mediocridad y el rezago en todos los aspectos de la vida, entonces también vivimos en la mediocridad y el rezago en aspectos de comunicación. El vivir en la mediocridad y el rezago en aspectos de comunicación implica que nuestros medios nacionales serán pura basura. Por lo tanto, si somos un pueblo que no tiene educación entonces tendremos pura basura en los medios.
De lo anterior podemos inferir que la culpa de que los medios sean una porquería, sería de aquel o aquellos que no nos dio o dieron educación. Pero esto me llevaría a la tarea de buscar de quien o quienes es la culpa de que no tengamos educación y del por que no nos la dieron, y del qué habría pasado de haberla recibido; y eso extendería mi ensayo, así que pensando en economía de tiempo, me evocaré únicamente a responder las preguntas que plantee al comienzo del mismo; para lo cual tomaré como respuesta a la primera pregunta la inferencia anterior.
Quiero aclarar que con el previo argumento, no pretendo eximir al pueblo, incluyéndome a mí, de la responsabilidad que tenemos al respecto. Pero repito que el plantear una solución al problema me tomaría todo un trabajo de tesis, por ende no lo haré.
Una vez encontrada una respuesta a la pregunta primera, ésta me conduce a ambicionar el responder la segunda.
¿Qué podemos hacer la gente pensante para resolver este problema?
A ésta pregunta la respuesta me resulta más sencilla de proponer, pero sé que resultará lo más difícil de ejecutar. La única respuesta es hacerle caso a Platón, cuando propone que antepongamos la razón a las pasiones, yo propondría anteponer la razón a la estupidez, dicho en otras palabras, la única forma de resolver este problema que consume a la sociedad, sumiéndola en la enajenación y metiéndole materia fecal en el cerebro; es estudiando, dejando de ver “Hoy, “Vida TV”, “Tempranito”. “La oreja”, “La academia” de escuchar “El gallinero” y todas esas demás mierdas, que no sigo mencionando por que me dan ganas de vomitar. Empecemos a leer, pero no a leer el “Tevenotas”, ni el “Libro Vaquero”, ni el “alarma”. La solución al problema esta en las casas, en lugar de poner a los niños cinco horas frente a la televisión, pongámoslos a leer, por favor, en las escuelas empiecen a enseñar cosas de verdad importantes; pero como no va a haber porquerías en la televisión si nuestros brillantes y totalmente inteligentes políticos y gobernantes pretenden desaparecer la historia prehispánica de México del plan de estudios. La solución esta en calificar a los maestros de primarias, secundarias y prepas; no es posible que pinches pasantes de abogados den clases en las preparatorias. Pongamos a los niños a hacer deporte para que dejemos de ser un país de gordos, metamos a los niños de primaria siete hora a clases, ojala que el jodido presidente del empleo deje de preocuparse por crear micro changarros para parchar la economía y empiece a darle educación al país.
Claro que yo propondría un golpe de estado, y volver a México comunista, con un Keynesianismo moderno como modelo económico; pero como la pinche bola de católicos retrogradas, neoliberales y fascistas se van a poner a llorar pues mejor les propongo la opción anterior.
Para corregir el problema de la mediocridad mediática en México debemos estudiar, puesto que si somos un pueblo educado entonces tendremos las armas para defendernos de los malos dirigentes, tener las armas para defendernos de los malos dirigentes implica tener la capacidad de darnos cuenta cuando se están haciendo las cosas mal; si tenemos la capacidad para percibir cuando las cosas se están haciendo mal, entonces también nos daremos cuenta cuando las cosas en los medios se hagan mal, y si nos damos cuenta de cuando se hacen mal las cosas en los medios entonces nos daremos cuenta de cuando se hace basura mediática y dejaremos de consumirla. Si dejamos de consumir la basura mediática, las televisoras, radiodifusoras y periódicos no tendrán más remedio que convertirse todos en medios de calidad. Por lo tanto, si nos convertimos en un pueblo educado, entonces habrá medios de calidad.
Es así como pretendo responder al problema de la mediocridad mediática mexicana. Cabe aclarar que ésta es solo una propuesta muy sencilla del como resolverlo. No digo que sea la única, es solo una humilde propuesta, así mismo está totalmente abierta a las críticas y correcciones que sean pertinentes.
Eros Daviel Reyes González